...
-Espabilar,
llamar a una ambulancia. –X
-Carla, Carla, no
te mueras por dios. –X1
…
-Carla me siento
culpable. Soy un completo inútil, no merezco tu amistad ni que me regales esas
sonrisas tan bonitas que tú sabes hacer, no fuiste tú, fui yo. No sé a quién
quiero, pero sé que tú eres una de las razones por las que me como la cabeza
antes de dormir. Soy un cagado te lo digo ahora que tu estas en coma porque no tendré
el valor de decírtelo a la cara… Si no sales de esta… yo voy detrás… Te quiero
pequeñaja, no lo olvides.
Noté unos labios
en mi frente. Pero no sabía quién era. ¿Qué me pasaba? ¿En coma? ¿Pero cómo?
¿Por qué? Repasemos.
…
Desperté en una
extraña estancia, no la reconocía y no tenía constancia de haber estado ahí
jamás. Observé un par de máquinas a mí alrededor, una de ella repetía un
molesto PIP, me miré las muñecas y
las tenía vendadas, dolían, mucho. Vestía una bata azul, típica de
hospital. ¿Yo en un hospital? ¿Cómo? ¿Qué te ha pasado Carla? Vamos intenta
recordar. He tenido un sueño extraño. Alguien se disculpaba por algo, pero, no
sabía quién era, no tenía fuerzas para abrir mis ojos, pesaban toneladas.
Repasa lo que hiciste y llegaras a la clave del asunto. Eso es lo que iba a
hacer. Esa frase me la repetía constantemente mi padre cuando algo malo me
pasaba él dice que si seguimos esos pasos todo mal que tengamos y todos los
problemas se solucionan. Espero que así sea. Marc me dejó, se peleó con Carlos.
Carlos me besa, Marc me amenaza, Marc y Carlos me tiran la culpa de algo que yo
no he hecho, me hice cortes… No recuerdo más. En ese momento se abrió la puerta
y entró Núria, que venía con un ramo de margaritas.
-¡CARLA! –Nú
corriendo hacia mí y abrazándome con fuerza.
-¿Qué me ha
pasado? –Pregunté con dificultad. Como si me hubiera olvidado de hablar.
-Te intentaste
suicidar o yo que sé que tía. –Dijo sentándose en la cama.
-No me quería
suicidar fue necesidad de alivio. –Me expliqué, aunque parte de razón tenía mi
prima.
-Carla, te
hiciste cortes y por ser novata y capulla te cortaste una vena que no tenías que
haber tocado, que esta ayudó a que te quedaras una semana en coma. –Nú con ese
hilo de voz que siempre tenía cuando explicaba algo que no le agradaba.
-¿Una semana?
–Dije sobresaltada.
-Y eso no es
todo. Pues se ve que te dormiste en el baño y las heridas no cesaron, es más,
en las muñecas la sangre fluye un huevo y no paró de sangrar. Te estabas a
punto de morir desangrada, nadie sabía dónde estabas y cuando vimos que estabas
en el baño encerrada y que a más ni contestabas nos asustamos y como último
recurso llamamos a los chicos. Tiraron la puerta abajo y te encontramos tumbada de lado con las
manos en medio de charcos de sangre. Y ya cuando vimos la nota en el espejo fue
la gota que colmó el vaso. Llamamos a la ambulancia y bueno no reaccionábamos,
nos chillábamos e insultábamos. Carlos te cogió en brazos y no paraba de
repetir que era culpa suya, que era un cabrón… Cuando llegó la ambulancia nos
pidieron un tutor legal y como los 5 no cabían Álvaro fue el que decidió
acompañarte. De hecho es el que más rato a estado aquí. Yo llamé a tus padres y
les avisé de que te habías echo daño en los brazos por un accidente en la
piscina y por suerte no preguntaron más, les dije que cuando ya estuvieras bien
llamarías (Toda una mentirosa como yo, que orgullo de prima). Ah y con los
chicos nos ha costado cruzar palabra, era como si nos temieran, cuando
nosotras entrabamos al hospital ellos salían casi corriendo del recinto. Carla
si tenías problemas lo podías haber contado, sabes que estamos para todo y más.
Soy tu prima y me duele verte así. Eres tonta. –Nú llorando.
Me quedé blanca.
¿Había causado yo todo eso? ¿Había destrozado mi amistad con todo el mundo? Mis
lágrimas bajaban apresuradas por mis mejillas y se perdían en la sábana blanca
que me cubría.
Acabé de hablar
con Núria y se fue. Entraron médicos y las chicas. Me hicieron preguntas de
todo tipo, yo solo contestaba lo que podía. Les expliqué lo del sueño. Me
dieron el alta por la tarde-noche. Llegué a casa agotada tenía que descansar y
vigilar las heridas, pues estaban aún recientes y si hacía movimientos
exagerados se podían abrir.
Me levanté la
siguiente mañana. Recordar lo del día anterior me deprimió, pero no impidió que
me levantara con una sonrisa. Bajé a bajo donde estaban ya todas.
-Bueno bueno
mirar a quien tenemos aquí. –Lara
-Tía acabaré
pensando que eres la Bella Durmiente. –Anna
-Será que no has
dormido bastante ya que aún quieres dormir más. Creo que lo tuyo es pereza
mona. –Ju
-Buenos días a
vosotras también.
Almorzamos
riendo. Echaba de menos esas risas peculiares, escandalosas, preciosas,
perfectas. Echaba de menos a mis amigas.
-Chicas.
-Diga melón.
–Alba
-¿Vinieron los
chicos a verme?
-Vinieron cada
día, pero… -Ville no estaba segura de sí continuar o no.
-¿Pero?
-Carlos solo vino
una noche y se quedó contigo, por la mañana cuando llegamos Anna y yo, él se
iba. Casi ni nos mira. –Lau
-Ah.
-Bueno va alegría
universal para vosotras. –Núria
-¿Qué queréis
hacer?
-Mmmm no sé
¿Vosotras? –Anna
-¿Qué os parece
una visita sorpresa a una amiga mía que vive aquí?
-Por mi genial.
–Ju
Todas accedieron.
Nos fuimos a cambiar y llamé a mis padres, les conté un poco que me corté y eso
por accidente y que tuve que estar en el hospital un día para que las heridas
no se infectasen. Me vestí así:
Llamé a Andrea.
Daba la casualidad que vivíamos en la misma urbanización. Ella como una boba me
dijo la calle y numero. No se lo esperaba. Acabé de preparar el bolso y me fui
a tumbar a la hamaca junto a Ville que estaba viciada con el Iphone, me dio
envidia y me uní a ella. Hablé un poco por los grupos de WA ya que los tenía
olvidados a los pobres. El de ¿QSME? Estaban revolucionados.
-Feas como vais?
Foshacuñi Ana: Tía por fin señales de vida. Como
esta Nú?
-Pues bien aquí disfrutando del sol y de la
piscina en Madrid. Jajajj
Petarda Lucía: Tía no des envidia casho zorra que
yo también quiero irme de vacas con vosotras.
-JAJAJAJA pues el año que viene nos vamos todas a
algún lao.
Calcetín Luna: Eso eso me gusta.
Hablé un poco más
con ellas y miré la resta de grupos. En uno que se llama My Camp Oficial habían
pasado una foto. Era… De Carlos y Alba besándose. Se veía borrosa pero se veía
claramente que eran ellos. Estaban en una discoteca… o eso parecía. ¿Y ese
nervio? ¿Y ese sudor? ¿Carla? No no no. NO TE PUEDES ENAMORAR DE ÉL. Salimos de
la casa contentas y cantando. Hacía un buen día. Íbamos a cruzar hacia la calle
que daba a la de Andrea cuando encontramos a los chicos que venían de cara a
nosotras. Yo como para disimular saqué el móvil y me excluí de la conversación
de las chicas. Yo odiaba que la gente hiciera eso y varias veces me he enfadado
con Ju por eso y ahora lo hacía yo. ¡Claro que sí!
-Hola chicas.
–Dijeron Álvaro y David a la vez-.
Ninguno se había
dado cuenta de mi presencia… hasta que topé con unos ojos verdes, penetrantes.
Parecía que me iba a succionar el cerebro a través de la mirada.
-¿Carla? Mi
pequeñaja ya está bien. –Dijo Dani corriendo hacia mí y abrazándome. Esta vez
parecía él el koala-.
-¿Cómo te
encuentras? –Blas
-Pues mucho
mejor. Gracias por haberme venido a ver cada día. –Dije mirando fríamente a
Carlos-.
-Nosotros no
hemos venido ningún…día. –David bajando la mirada-.
-Ah, es que las
chicas… -No me dejó acabar-.
-¡Claro que hemos
venido! Boba que eres. –Dijo abrazándome-.
-Ai me habías
asustado.
-¿Cómo quieres
que no te vayamos a ver? ¡Si eres nuestro bebecito! –Blas
-Eh. Que aquí hay
más bebes. –Ju indignada.
Nos abrazamos
todos, menos Carlos, que se había concentrado con el móvil y no tenía intención
de dejar de prestarle atención.
-¿Y a dónde
ibais? –Dani
-Pues a casa de
una amiga mía. Es Auryner. ¿Queréis venir? –Dije planeando en mi mente el plan
maléfico-.
-Por mí vale.
–Todos a la vez. Menos Carlos. Tranquilas, que este no sacaba los ojos del
móvil-.
-Yo no vengo. He
quedado. –Carlos
-Haz como
quieras. –Álvaro que lo miró con desaprobación.
Carlos se fue y
nosotros continuamos con nuestro camino y llegamos a nuestra destinación. La
llamé y ella al principio se negaba, después acabé convenciéndola y bajó.
Cuando nos vio no sabia reaccionar. Estaba a punto de llorar pero se moría de
la risa a la vez. Se tiró encima de mí haciéndome uno de los mejores abrazos de
mi vida. Después se fue a abrazarlos a ellos. También le presenté a las chicas
y más de lo mismo.
-Tía no me lo
creo. –Dijo Andrea secándose las lágrimas.
-Sé que mi
presencia causa efecto… -Dije riendo.
Sabia de sobras
que no lloraba por mí, aunque feliz de verme se la veía.
-¿Bueno mozas que
queréis hacer? –Blas
-¿Y Carlos? –Andrea
-Con la novia.
-Carla… -Me
dijeron a la vez Álvaro y Lara-.
-Ah. Bueno pues
en ese caso que lo pase bien. Pero que quede entre nosotros… nosotros lo
pasaremos mejor. –Andrea
-JAJAJA me gusta
esta chica, es tan, tan… -Blas
-Tan como Carla. Esta
igual de zumbada que ella. –David
-Cucha niño. –Le
pegué un ostión en el brazo-.
-Au. –Dijo David
frotando la parte herida.
-Podemos ir a
jugar a la wii a nuestra casa. –Lau
-Guaaaau si tías
al Just Dance. –Ju
-NOOOOOOOO por
favor bailar no. –Blas
-Por mi si eh. –Andrea
-Pues echo. –Anna
Nos pusimos a
andar otra vez dirección a nuestra casa, no tardamos mucho. Si colegas hicimos
una carrera. Yo que no podía andar (JAJAJA pereza pura y dura y un poco de buen
teatro) me apropié de la espalda de
David y me llevó a caballito. Aun siendo dos en uno quedamos terceros. Llegamos
a la casa y yo se la enseñé y contestaba sus preguntas persistentes sobre Auryn
y mis amigas. Plasta a más no poder, pero la comprendo yo actuaría igual. Los demás
se peleaban por el juego. Mitad decía Just Dance (Bailar las canciones que más
molaban de cada uno de los cuatro que había) y la otra decía Mario Kart. Al
final dijimos que uno de cantar. Primero hicimos batallas y después dúos. Creo
que nunca en la vida me había reído tanto que llegase un punto en el que
temiera por mi bófeta orinaría. Comimos chino. Petición de Auryn. Pero si les dejábamos
pedir chino lo tenían que hacer mofándose del chino que estuviera en la otra línea
de teléfono y así hicieron. Como no sabíamos que más hacer nos fuimos
derechitos a la pis. Empezamos nuestra típica batalla por la colchoneta y como
pasaba siempre, David nos ganaba y obligaba a llevarlo por la piscina. Andrea nos
miraba con cara divertida pero a su vez se le veía esa sensación que tienes
cuando te preguntas constantemente si los de a tu alrededor están bien de la
azotea. Estaba asustada pero no paraba de reírse. Eso es bueno ¿No? Me salí de
la piscina porque mis muñecas lo pedían, pero no iba a quedar fuera de esas
jugarretas. Cogí el móvil y me puse a hacerles fotos y la que más me gustó la
subí a Instagram. Los etiqueté a todos y en un momento empezaron a llover MG y
comentarios. Yo flipando, me preguntaban que si tenía lio con ellos, que si mis
amigas eran sus novias, que donde estaba Carlos. También me subieron un montón
los seguidores. Me despedí de ellos y me fui a la ducha, necesitaba quitarme
esa sensación de suciedad que tenía encima. Me vestí con la misma ropa cambiando
las botas por mis vans de zebra y mi Skate. Tenía ganas de aliviar todo el
dolor que tenía, aunque por fuera estuviera y aparentara estar bien, no lo
estaba. Me duele pensar en que cuando vuelva Marc no estará conmigo… salí de la
casa y los dejé peleándose. Empecé a empujar el Skate y fui en busca de un
posible Skate Park. Se lo podía haber preguntado a Andrea… ¡QUE CABEZA! Di un
poco una vuelta y pasé por sitios que antes no había visitado. Me costó pero di
con un Skate Park, con 3 Skaters. Me enamoran los Skaters. Marc es Skater… Pff
todo me recuerda a él. Me acerqué a ellos, temerosa por lo que pudieran decir.
-Mirar chicos
nueva Skater. –Dijo uno guapísimo para que negarlo.
-Ostia si de
estas nos faltaban que no hay. –Dijo otro también mu cuco.
-Hola. –Dije siendo
yo misma. Una lerda.
-¿Hola cómo te
llamas? Yo soy Andrés. –Dándome la mano.
-Yo Carla pero me
llaman Ka, encantada. –Dije estrechándola.
Sabía de sobras
que no me iban a dar dos besos. Ellos tratan tanto a chicos como chicas por
igual.
-Yo Eneko. –Estrechándome también la mano.
-Yo Eneko. –Estrechándome también la mano.
-Y yo me llamo
Edu. –Haciendo como los dos anteriores-.
-¿Y sabes ir en
Skate? –Andrés
-No solo lo tengo
por gusto… ¿A ti que te parece? –Dijo sonriendo.
-Pues queremos demostración,
aquí no entra cualquier, este es nuestro territorio. Así que adelante. –Eneko
-Uh que malote. –Dije
cogiendo el Skate y patinando. Hacía como 3 meses que no bajaba por una rampa
¿Me mataré? No hombre. Bajé por la rampa normal y bien. Llegué a la quarter y también
bien. Intenté hacer un olie y fue pasable. Paré y se me quedaron mirando como si analizaran mi actuación y
ejercieran el papel de juez.
-Ha estado bien
eh. –Edu
-Si… pero tienes
que pulir más las piruetas. –Eneko
-Para eso he
venido para caerme y aprender.
-¿Qué decís
chicos la aceptamos? –Edu
-Va si y así le
enseñamos hacer nuestros trucos. –Andrés
-Bien gracias
chicos.
-¿Quedamos mañana
aquí por la tarde? –Eneko
-Si puedo sí, no
lo aseguro.
-Espera,
intercambiamos los teléfonos de móvil y listo si puedes nos avisas y si no también
JAJA. –Edu
Intercambiamos los
teléfonos y cada uno se fue por un lado. Serían ya las 7 de la tarde. Me senté
en la quarter. Me quedé pensando, en todo y en nada a la vez. Últimamente estaba
echa una débil lloraba por poco que pensara. Me deslicé por la rampa y busqué
un algo donde pudiera ir a sentarme sin temor de que alguien me viera. Encontré
una casa medio en ruinas y entré. Era preciosa, vieja, daba miedo, pero conservaba
los muebles, me senté en el viejo sofá y continué llorando, me encogí y me
acunaba yo sola. Tenía que hablar con Marc y con Carlos, pero tengo ese potente
orgullo y cuando los vea continuare siendo yo.
-Carla. –X
-¿Sí? –Dije sobresaltada
y girándome de golpe-.
-Hola. ¿Podemos
hablar?
Observé a fondo
la imagen que tenía delante. No podía ser verdad de que me haya encontrado… él
justamente él.
-Ya que me has
encontrado…
Se sentó en el sofá.
-¿Por qué te
hiciste eso? –Dijo cogiéndome las muñecas y mirándolas-.
-No lo sé, fue un
impulso. Hay gente que tiene impulsos y besa y hay de otros que se hieren. –Dije
con segundas.
-Lo siento.
-¿El qué?
-Llamarte y
culparte de todo cuando no hay más culpable que yo. Fuy solamente yo el que te
ha intentado besar varias ocasiones. No sé qué hacer ahora.
-Carlos es tu corazón
el que manda no tu cerebro. No tienes que escuchar a nadie en estos temas, solo
tú sabes la respuesta. Y si hice lo que hice fue porque me sentí utilizada. Quiero que las cosas sean otra vez como antes, pero sé que
no pasará.
-¿Y por qué no? Yo
quiero continuar siendo tu amigo.
-Y yo tu amiga,
pero ahora no estoy segura de nada.

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