miércoles, 18 de septiembre de 2013

Capítulo 17: Errores (Parte II)

...
-Espabilar, llamar a una ambulancia. –X
-Carla, Carla, no te mueras por dios. –X1
…
-Carla me siento culpable. Soy un completo inútil, no merezco tu amistad ni que me regales esas sonrisas tan bonitas que tú sabes hacer, no fuiste tú, fui yo. No sé a quién quiero, pero sé que tú eres una de las razones por las que me como la cabeza antes de dormir. Soy un cagado te lo digo ahora que tu estas en coma porque no tendré el valor de decírtelo a la cara… Si no sales de esta… yo voy detrás… Te quiero pequeñaja, no lo olvides.

Noté unos labios en mi frente. Pero no sabía quién era. ¿Qué me pasaba? ¿En coma? ¿Pero cómo? ¿Por qué? Repasemos.
…

Desperté en una extraña estancia, no la reconocía y no tenía constancia de haber estado ahí jamás. Observé un par de máquinas a mí alrededor, una de ella repetía un molesto PIP, me miré las muñecas y las tenía vendadas, dolían, mucho. Vestía una bata azul, típica de hospital. ¿Yo en un hospital? ¿Cómo? ¿Qué te ha pasado Carla? Vamos intenta recordar. He tenido un sueño extraño. Alguien se disculpaba por algo, pero, no sabía quién era, no tenía fuerzas para abrir mis ojos, pesaban toneladas. Repasa lo que hiciste y llegaras a la clave del asunto. Eso es lo que iba a hacer. Esa frase me la repetía constantemente mi padre cuando algo malo me pasaba él dice que si seguimos esos pasos todo mal que tengamos y todos los problemas se solucionan. Espero que así sea. Marc me dejó, se peleó con Carlos. Carlos me besa, Marc me amenaza, Marc y Carlos me tiran la culpa de algo que yo no he hecho, me hice cortes… No recuerdo más. En ese momento se abrió la puerta y entró Núria, que venía con un ramo de margaritas.
-¡CARLA! –Nú corriendo hacia mí y abrazándome con fuerza.
-¿Qué me ha pasado? –Pregunté con dificultad. Como si me hubiera olvidado de hablar.
-Te intentaste suicidar o yo que sé que tía. –Dijo sentándose en la cama.
-No me quería suicidar fue necesidad de alivio. –Me expliqué, aunque parte de razón tenía mi prima.
-Carla, te hiciste cortes y por ser novata y capulla te cortaste una vena que no tenías que haber tocado, que esta ayudó a que te quedaras una semana en coma. –Nú con ese hilo de voz que siempre tenía cuando explicaba algo que no le agradaba.
-¿Una semana? –Dije sobresaltada.
-Y eso no es todo. Pues se ve que te dormiste en el baño y las heridas no cesaron, es más, en las muñecas la sangre fluye un huevo y no paró de sangrar. Te estabas a punto de morir desangrada, nadie sabía dónde estabas y cuando vimos que estabas en el baño encerrada y que a más ni contestabas nos asustamos y como último recurso llamamos a los chicos. Tiraron la puerta  abajo y te encontramos tumbada de lado con las manos en medio de charcos de sangre. Y ya cuando vimos la nota en el espejo fue la gota que colmó el vaso. Llamamos a la ambulancia y bueno no reaccionábamos, nos chillábamos e insultábamos. Carlos te cogió en brazos y no paraba de repetir que era culpa suya, que era un cabrón… Cuando llegó la ambulancia nos pidieron un tutor legal y como los 5 no cabían Álvaro fue el que decidió acompañarte. De hecho es el que más rato a estado aquí. Yo llamé a tus padres y les avisé de que te habías echo daño en los brazos por un accidente en la piscina y por suerte no preguntaron más, les dije que cuando ya estuvieras bien llamarías (Toda una mentirosa como yo, que orgullo de prima). Ah y con los chicos nos ha costado cruzar palabra, era como si nos temieran, cuando nosotras entrabamos al hospital ellos salían casi corriendo del recinto. Carla si tenías problemas lo podías haber contado, sabes que estamos para todo y más. Soy tu prima y me duele verte así. Eres tonta. –Nú llorando.
Me quedé blanca. ¿Había causado yo todo eso? ¿Había destrozado mi amistad con todo el mundo? Mis lágrimas bajaban apresuradas por mis mejillas y se perdían en la sábana blanca que me cubría.
Acabé de hablar con Núria y se fue. Entraron médicos y las chicas. Me hicieron preguntas de todo tipo, yo solo contestaba lo que podía. Les expliqué lo del sueño. Me dieron el alta por la tarde-noche. Llegué a casa agotada tenía que descansar y vigilar las heridas, pues estaban aún recientes y si hacía movimientos exagerados se podían abrir.
Me levanté la siguiente mañana. Recordar lo del día anterior me deprimió, pero no impidió que me levantara con una sonrisa. Bajé a bajo donde estaban ya todas.
-Bueno bueno mirar a quien tenemos aquí. –Lara
-Tía acabaré pensando que eres la Bella Durmiente. –Anna
-Será que no has dormido bastante ya que aún quieres dormir más. Creo que lo tuyo es pereza mona. –Ju
-Buenos días a vosotras también.
Almorzamos riendo. Echaba de menos esas risas peculiares, escandalosas, preciosas, perfectas. Echaba de menos a mis amigas.
-Chicas.
-Diga melón. –Alba
-¿Vinieron los chicos a verme?
-Vinieron cada día, pero… -Ville no estaba segura de sí continuar o no.
-¿Pero?
-Carlos solo vino una noche y se quedó contigo, por la mañana cuando llegamos Anna y yo, él se iba. Casi ni nos mira. –Lau
-Ah.
-Bueno va alegría universal para vosotras. –Núria
-¿Qué queréis hacer?
-Mmmm no sé ¿Vosotras? –Anna
-¿Qué os parece una visita sorpresa a una amiga mía que vive aquí?
-Por mi genial. –Ju
Todas accedieron. Nos fuimos a cambiar y llamé a mis padres, les conté un poco que me corté y eso por accidente y que tuve que estar en el hospital un día para que las heridas no se infectasen. Me vestí así:


 Llamé a Andrea. Daba la casualidad que vivíamos en la misma urbanización. Ella como una boba me dijo la calle y numero. No se lo esperaba. Acabé de preparar el bolso y me fui a tumbar a la hamaca junto a Ville que estaba viciada con el Iphone, me dio envidia y me uní a ella. Hablé un poco por los grupos de WA ya que los tenía olvidados a los pobres. El de ¿QSME? Estaban revolucionados.
-Feas como vais?
Foshacuñi Ana: Tía por fin señales de vida. Como esta Nú?
-Pues bien aquí disfrutando del sol y de la piscina en Madrid. Jajajj
Petarda Lucía: Tía no des envidia casho zorra que yo también quiero irme de vacas con vosotras.
-JAJAJAJA pues el año que viene nos vamos todas a algún lao.
Calcetín Luna: Eso eso me gusta.
Hablé un poco más con ellas y miré la resta de grupos. En uno que se llama My Camp Oficial habían pasado una foto. Era… De Carlos y Alba besándose. Se veía borrosa pero se veía claramente que eran ellos. Estaban en una discoteca… o eso parecía. ¿Y ese nervio? ¿Y ese sudor? ¿Carla? No no no. NO TE PUEDES ENAMORAR DE ÉL. Salimos de la casa contentas y cantando. Hacía un buen día. Íbamos a cruzar hacia la calle que daba a la de Andrea cuando encontramos a los chicos que venían de cara a nosotras. Yo como para disimular saqué el móvil y me excluí de la conversación de las chicas. Yo odiaba que la gente hiciera eso y varias veces me he enfadado con Ju por eso y ahora lo hacía yo. ¡Claro que sí!
-Hola chicas. –Dijeron Álvaro y David a la vez-.
Ninguno se había dado cuenta de mi presencia… hasta que topé con unos ojos verdes, penetrantes. Parecía que me iba a succionar el cerebro a través de la mirada.
-¿Carla? Mi pequeñaja ya está bien. –Dijo Dani corriendo hacia mí y abrazándome. Esta vez parecía él el koala-.
-¿Cómo te encuentras? –Blas
-Pues mucho mejor. Gracias por haberme venido a ver cada día. –Dije mirando fríamente a Carlos-.
-Nosotros no hemos venido ningún…día. –David bajando la mirada-.
-Ah, es que las chicas… -No me dejó acabar-.
-¡Claro que hemos venido! Boba que eres. –Dijo abrazándome-.
-Ai me habías asustado.
-¿Cómo quieres que no te vayamos a ver? ¡Si eres nuestro bebecito! –Blas
-Eh. Que aquí hay más bebes. –Ju indignada.
Nos abrazamos todos, menos Carlos, que se había concentrado con el móvil y no tenía intención de dejar de prestarle atención.
-¿Y a dónde ibais? –Dani
-Pues a casa de una amiga mía. Es Auryner. ¿Queréis venir? –Dije planeando en mi mente el plan maléfico-.
-Por mí vale. –Todos a la vez. Menos Carlos. Tranquilas, que este no sacaba los ojos del móvil-.
-Yo no vengo. He quedado. –Carlos
-Haz como quieras. –Álvaro que lo miró con desaprobación.
Carlos se fue y nosotros continuamos con nuestro camino y llegamos a nuestra destinación. La llamé y ella al principio se negaba, después acabé convenciéndola y bajó. Cuando nos vio no sabia reaccionar. Estaba a punto de llorar pero se moría de la risa a la vez. Se tiró encima de mí haciéndome uno de los mejores abrazos de mi vida. Después se fue a abrazarlos a ellos. También le presenté a las chicas y más de lo mismo.
-Tía no me lo creo. –Dijo Andrea secándose las lágrimas.
-Sé que mi presencia causa efecto… -Dije riendo.
Sabia de sobras que no lloraba por mí, aunque feliz de verme se la veía.
-¿Bueno mozas que queréis hacer? –Blas
-¿Y Carlos? –Andrea
-Con la novia.
-Carla… -Me dijeron a la vez Álvaro y Lara-.
-Ah. Bueno pues en ese caso que lo pase bien. Pero que quede entre nosotros… nosotros lo pasaremos mejor. –Andrea
-JAJAJA me gusta esta chica, es tan, tan… -Blas
-Tan como Carla. Esta igual de zumbada que ella. –David
-Cucha niño. –Le pegué un ostión en el brazo-.
-Au. –Dijo David frotando la parte herida.
-Podemos ir a jugar a la wii a nuestra casa. –Lau
-Guaaaau si tías al Just Dance. –Ju
-NOOOOOOOO por favor bailar no. –Blas
-Por mi si eh. –Andrea
-Pues echo. –Anna
Nos pusimos a andar otra vez dirección a nuestra casa, no tardamos mucho. Si colegas hicimos una carrera. Yo que no podía andar (JAJAJA pereza pura y dura y un poco de buen teatro)  me apropié de la espalda de David y me llevó a caballito. Aun siendo dos en uno quedamos terceros. Llegamos a la casa y yo se la enseñé y contestaba sus preguntas persistentes sobre Auryn y mis amigas. Plasta a más no poder, pero la comprendo yo actuaría igual. Los demás se peleaban por el juego. Mitad decía Just Dance (Bailar las canciones que más molaban de cada uno de los cuatro que había) y la otra decía Mario Kart. Al final dijimos que uno de cantar. Primero hicimos batallas y después dúos. Creo que nunca en la vida me había reído tanto que llegase un punto en el que temiera por mi bófeta orinaría. Comimos chino. Petición de Auryn. Pero si les dejábamos pedir chino lo tenían que hacer mofándose del chino que estuviera en la otra línea de teléfono y así hicieron. Como no sabíamos que más hacer nos fuimos derechitos a la pis. Empezamos nuestra típica batalla por la colchoneta y como pasaba siempre, David nos ganaba y obligaba a llevarlo por la piscina. Andrea nos miraba con cara divertida pero a su vez se le veía esa sensación que tienes cuando te preguntas constantemente si los de a tu alrededor están bien de la azotea. Estaba asustada pero no paraba de reírse. Eso es bueno ¿No? Me salí de la piscina porque mis muñecas lo pedían, pero no iba a quedar fuera de esas jugarretas. Cogí el móvil y me puse a hacerles fotos y la que más me gustó la subí a Instagram. Los etiqueté a todos y en un momento empezaron a llover MG y comentarios. Yo flipando, me preguntaban que si tenía lio con ellos, que si mis amigas eran sus novias, que donde estaba Carlos. También me subieron un montón los seguidores. Me despedí de ellos y me fui a la ducha, necesitaba quitarme esa sensación de suciedad que tenía encima. Me vestí con la misma ropa cambiando las botas por mis vans de zebra y mi Skate. Tenía ganas de aliviar todo el dolor que tenía, aunque por fuera estuviera y aparentara estar bien, no lo estaba. Me duele pensar en que cuando vuelva Marc no estará conmigo… salí de la casa y los dejé peleándose. Empecé a empujar el Skate y fui en busca de un posible Skate Park. Se lo podía haber preguntado a Andrea… ¡QUE CABEZA! Di un poco una vuelta y pasé por sitios que antes no había visitado. Me costó pero di con un Skate Park, con 3 Skaters. Me enamoran los Skaters. Marc es Skater… Pff todo me recuerda a él. Me acerqué a ellos, temerosa por lo que pudieran decir.
-Mirar chicos nueva Skater. –Dijo uno guapísimo para que negarlo.
-Ostia si de estas nos faltaban que no hay. –Dijo otro también mu cuco.
-Hola. –Dije siendo yo misma. Una lerda.
-¿Hola cómo te llamas? Yo soy Andrés. –Dándome la mano.
-Yo Carla pero me llaman Ka, encantada. –Dije estrechándola.
Sabía de sobras que no me iban a dar dos besos. Ellos tratan tanto a chicos como chicas por igual.
-Yo Eneko. –Estrechándome también la mano.
-Y yo me llamo Edu. –Haciendo como los dos anteriores-.
-¿Y sabes ir en Skate? –Andrés
-No solo lo tengo por gusto… ¿A ti que te parece? –Dijo sonriendo.
-Pues queremos demostración, aquí no entra cualquier, este es nuestro territorio. Así que adelante. –Eneko
-Uh que malote. –Dije cogiendo el Skate y patinando. Hacía como 3 meses que no bajaba por una rampa ¿Me mataré? No hombre. Bajé por la rampa normal y bien. Llegué a la quarter y también bien. Intenté hacer un olie y fue pasable. Paré y se me quedaron mirando como si analizaran mi actuación y ejercieran el papel de juez.
-Ha estado bien eh. –Edu
-Si… pero tienes que pulir más las piruetas. –Eneko
-Para eso he venido para caerme y aprender.
-¿Qué decís chicos la aceptamos? –Edu
-Va si y así le enseñamos hacer nuestros trucos. –Andrés
-Bien gracias chicos.
-¿Quedamos mañana aquí por la tarde? –Eneko
-Si puedo sí, no lo aseguro.
-Espera, intercambiamos los teléfonos de móvil y listo si puedes nos avisas y si no también JAJA. –Edu
Intercambiamos los teléfonos y cada uno se fue por un lado. Serían ya las 7 de la tarde. Me senté en la quarter. Me quedé pensando, en todo y en nada a la vez. Últimamente estaba echa una débil lloraba por poco que pensara. Me deslicé por la rampa y busqué un algo donde pudiera ir a sentarme sin temor de que alguien me viera. Encontré una casa medio en ruinas y entré. Era preciosa, vieja, daba miedo, pero conservaba los muebles, me senté en el viejo sofá y continué llorando, me encogí y me acunaba yo sola. Tenía que hablar con Marc y con Carlos, pero tengo ese potente orgullo y cuando los vea continuare siendo yo. 
-Carla. –X
-¿Sí? –Dije sobresaltada y girándome de golpe-.
-Hola. ¿Podemos hablar?
Observé a fondo la imagen que tenía delante. No podía ser verdad de que me haya encontrado… él justamente él.
-Ya que me has encontrado…
Se sentó en el sofá.
-¿Por qué te hiciste eso? –Dijo cogiéndome las muñecas y mirándolas-.
-No lo sé, fue un impulso. Hay gente que tiene impulsos y besa y hay de otros que se hieren. –Dije con segundas.
-Lo siento.
-¿El qué?
-Llamarte y culparte de todo cuando no hay más culpable que yo. Fuy solamente yo el que te ha intentado besar varias ocasiones. No sé qué hacer ahora.
-Carlos es tu corazón el que manda no tu cerebro. No tienes que escuchar a nadie en estos temas, solo tú sabes la respuesta. Y si hice lo que hice fue porque me sentí utilizada. Quiero que las cosas sean otra vez como antes, pero sé que no pasará.
-¿Y por qué no? Yo quiero continuar siendo tu amigo.
-Y yo tu amiga, pero ahora no estoy segura de nada.



No hay comentarios:

Publicar un comentario